Textos

Resiliente

Para ser resiliente hay primero que haber convivido con la muerte
tras entrar sin avisar repiqueteando los cimientos
en busca del desastre y del dolor del amanecer.

Con los murmullos de fantasmas que aparecen y no se van
porque esperan crujiendo que ardan las sombras del pasado.

Con los recuerdos que gotean de fotografías deshabitadas
que se mecen en el tiempo tras la pérdida de sus huellas.

Es entonces cuando la herida está preparada
para cicatrizar los trozos desgarrados
y proceder a digerir la pérdida con un buen vino
que resucite el corazón
y apague definitivamente los rescoldos de dolor.





Polisomnografía

Era el camino de la vida.
Ahora es el camino de la muerte
que nos acecha cayando.
Ve. Camina aún fatigado con tanto ruido
en el pecho hasta el último lapso.
Escucha tus pasos y deja tus huellas grabadas
sobre la tierra que cavas,
pues pronto te dará abrigo.

Ya vienen sonando las llaves del cielo.
El agua corre fresca su curso natural.
Se acaba el tiempo. Ya está aquí.
¿Escuchas el "¡pi!" "¡pi!" "¡piii!"?





 

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